Recientemente la revista científica Science Advances se hacía eco de un estudio a largo plazo que alertaba del crecimiento a nivel global del problema de la contaminación lumínica. La iluminación nocturna crece un 2,2% anual tanto en extensión como en intensidad, propiciando que la mitad de Europa y un cuarto de Norteamérica sufran una “pérdida de la noche” generalizada, con la pertinente modificación de los ciclos día y noche.

Las consecuencias de la exposición nocturna a la contaminación lumínica han sido recientemente puestas de manifiesto en el cuerpo de una nueva investigación, publicada en el Journal of Clinical Sleep Medicine, que destaca cómo puede aumentar el riesgo de insomnio y por ende, incrementar el consumo de somníferos y otras pastillas para paliar los problemas de sueño, que solamente en Estados Unidos afectan a uno de cada tres adultos, mientras que el 10% padece insomnio crónico.

Los investigadores han asociado el sueño insuficiente con enfermedades crónicas que van desde la diabetes tipo 2, las enfermedades cardiovasculares y la obesidad, hasta los trastornos de salud mental como la depresión. También la ciencia ha puesto previamente el foco en la relación entre la luz y el sueño: resultados recientes acusaban a la luz de las pantallas de dispositivos tecnológicos de afectar a las células de la retina sensibles a la luz y alterar los ritmos circadianos que controlan los ciclos de sueño y vigilia.

11 cosas que no sabías acerca de los sueños

Si bien puede parecer intuitivo que la luz que proviene de las computadoras portátiles y los teléfonos inteligentes interrumpe o altera nuestro sueño, puede sorprender que la luz nocturna artificial en el exterior pueda tener un efecto similar. Para explorar el posible vínculo con la salud del sueño en personas mayores, los investigadores analizaron datos del Servicio Nacional de Seguro de Salud-Muestra Nacional de Cohorte (NHIS-NSC), un estudio realizado en la población de Corea del Sur entre 2002 y 2013. La media de los más de 50.000 integrantes del mismo se situaba en torno a los 60 años y más de la mitad (60%) eran mujeres.

Los investigadores emplearon datos de satélite para mapear la luz artificial al aire libre y combinaron estos datos con los distritos residenciales de cada individuo para determinar el alcance de su exposición a la luz.El equipo también recopiló datos del estudio NHIS-NSC sobre el uso de dos fármacos hipnóticos: zolpidem y triazolam. Aproximadamente el 22% de la población del estudio tenía prescripciones para este tipo de medicamento.

Los investigadores encontraron que una mayor exposición a la luz se correlacionaba con un número 'significativamente mayor' de recetas de medicamentos para dormir, así como una dosis diaria más alta. Las personas mayores expuestas a más luz al aire libre durante la noche también tendían a tomar pastillas para dormir durante largos períodos de tiempo.

'Este estudio observó una asociación significativa entre la intensidad de la iluminación nocturna artificial al aire libre y la prevalencia del insomnio, como lo indican las prescripciones de agentes hipnóticos para adultos mayores en Corea del Sur. Nuestros resultados son datos de apoyo que indican que la luz nocturna artificial en el exterior podría estar vinculada a la privación del sueño', concluye Kyoung-bok Min.

Fuente | Medical News Today

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