Según explicó la dermatóloga Adriana Raimondi (MN 63 217) a ConBienestar, 'los dedos se arrugan porque se hidrata la capa córnea, es decir, la capa de piel más superficial'.

'Es como poner una esponja en el agua, y a medida que la zona se deshidrata, vuelve a la normalidad', indicó la especialista.

Hace unos años, un grupo de científicos de la Universidad de Newcastle ahondó en esta cuestión y descubrió que las arrugas que nos aparecen están asociadas a una contracción de los vasos sanguíneos, controlada por el sistema nervioso autónomo. Según determinaron, este fenómeno podría ayudar a mejorar el agarre bajo el agua.

Los resultados de sus estudios demostraron que la piel arrugada de las yemas mejoraba el manejo de los elementos en el agua. 'De igual forma, que se arruguen los pies constituiría una ventaja para asirse al suelo en la lluvia', comentaron.

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