La prensa española lo ha apodado “el bebé guerrero”. Resulta que Emilio Aguilar nació el 31 de enero de este año con apenas 510 gramos a las 23 semanas de gestación. Sus padres lo esperaban para fines de mayo y se pasó 130 días en la incubadora de la sala de Cuidados Intensivos de la Unidad de Neonatología del hospital Materno Infantil de Málaga.

El mes pasado le dieron el alta sin presentar ningún tipo de secuela, algo que asombra a los médicos que lo atendieron desde que llegó al mundo con tan mal pronóstico. Cuando nació medía 28 centímetros, es decir, que entraba en la mano de su madre. Los neonatólogos creían que poco podrían hacer por el pequeño.

La mayoría de bebés prematuros que sobreviven nacen con 29 semanas, cuando la gestación es de aproximadamente 38, con un kilo y medio. Los números de Emilio eran, sin lugar a dudas, desalentadores.

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“En España no se suele reanimar a los bebés que nacen por debajo de las 23 semanas porque las posibilidades de supervivencia son muy escasas. Hace diez años por supuesto ni se planteaba (...). Pero en el caso de Emilio decidimos luchar tras una decisión compartida entre los especialistas y los padres”, expuso la neonatóloga María del Mar Serrano al diario Sur.

La especialista precisó que la mitad de los bebés que nacen en condiciones similares a las de Emilio fallecen mientras que los que sobreviven pueden presentar secuelas leves y moderadas en la audición, la vista o la capacidad motora.

Por eso sorprende tanto el caso de este joven “guerrero” que no aparenta tener ninguna secuela, al menos por el momento. Su espíritu luchador seguramente lo heredó de sus papás Emilio Aguilar (34) y Rocío Matías (31), que pasaron por difíciles experiencias hasta poder llegar a tener un hijo.

En 2015, Rocío quedó embarazada de manera espontánea. A las 31 semanas de gestación en una revisión de rutina los médicos detectaron que el corazón de su hija Emma dejó de latir. Tras esa difícil experiencia, en 2017 la pareja decidió recurrir a tratamientos de reproducción asistida.

Les explicaron que su beba no había salido adelante por una infección en el corazón y si Rocío quería quedarse embarazada tenía que operarse porque padecía endometriosis.

La endometriosis es una enfermedad que se produce cuando el endometrio, que es el tejido que recubre la cavidad interna del útero, se desprende durante la menstruación y se desplaza a través de las trompas de Falopio hasta extenderse por otras áreas, normalmente la pelvis o partes diferentes del abdomen. Una de las consecuencias puede ser la infertilidad: se estima que el 35 % de las personas que la padecen presentan problemas para concebir.

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Las partes de endometrio que se desprenden van hacia dentro de la cavidad abdominal y se pegan en diferentes lugares del abdomen y eso genera inflamación e irritación que posteriormente van a adulterar la anatomía de la pelvis con cada ciclo menstrual.

Esta inflamación puede tener varias consecuencias en el ciclo reproductivo de la mujer, como son la interferencia en la maduración del óvulo, la ovulación y la fecundación del óvulo, así como provocar adherencias de tejido en la región de la mucosa de las trompas y superficie de los ovarios.

En el caso de Rocío, tuvieron que extirparle una trompa. En marzo realizaron una estimulación ovárica, en junio la intervinieron y en septiembre se quedó embarazada. Le implantaron dos embriones: Emilio y Manuel. No obstante, solo el primero sobrevivió.

“En España no se suele reanimar a los bebés que nacen por debajo de las 23 semanas'

Desde la semana 12 que Roció estuvo en cama, y a las 22 y cuatro días ya estaba completamente dilatada. Manuel estaba con un pie afuera del útero por lo que decidieron sacarlo y mantener a Emilio dentro de la panza, pero finalmente nacieron ambos bebés. Compartieron tres días en la Unidad de Cuidados Intensivos hasta que el primero falleció.

Emilio enfrentó un sinfín de complicaciones, era tan chico que su mamá no lo pudo sostener hasta que recién cumplió los dos meses. Pero milagrosamente, ayer volvió al hospital que sufrió por su supervivencia para que le hicieran un control rutinario.

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Fuente: TN >> lea el artículo original